Memoria en cancha-Ema Waimberg

Ema Waimberg

comisión 5

individual

primera escritura

Memoria en la cancha


Memoria en la cancha

Cada sábado las jugadoras de hockey salen a la cancha a jugar representando con mucho

orgullo sus colores, y su pasión, casi como un ritual, prácticamente como una rutina. Pero

hoy martes 24 de marzo de 2026 se volvió a jugar otro tipo de partido, pero ¿Cuál es la

diferencia entre el partido de hoy y el de cualquier otro día? Hoy 24 de marzo de 2026 se

cumplen 50 años de la última dictadura cívico militar, un periodo marcado por

desapariciones, asesinatos, torturas y represión. En total son 30000 desaparecidos, que

hoy, 50 años más tarde sigue sin haber respuestas.

Corría el 27 de mayo de 1978, cuando Adriana Ines Acosta una joven de apenas 22 años,

conocida por representar a la selección de hockey argentina, desapareció camino a

encontrarse con sus amigos en una pizzería en Devoto.

Nacida y criada en Lomas de Zamora, salía cada sábado a representar a su club, Lomas

Athletic con mucho orgullo, en el metropolitano de hockey. Fue una jugadora destacada

tanto por su habilidad como por su determinación y valores. Sin embargo, Adriana no

simplemente fue una jugadora de hockey sino que también fue una más de los miles de

desaparecidos de aquella etapa oscura del país. Es considerada la primera desaparecida

deportista de la cual se saben datos, y su familia nunca pudo saber qué pasó realmente.

Leticia recuerda a su hermana como sensible, compañera, dedicada y empática, cuenta y

citò “Desde chiquita ayudaba a los demás. Por ejemplo, a las internas del Hogar Patiño, que

eran pobres. Ella las iba a cuidar, les llevaba botas o las traía a casa para el cumpleaños”

.

Su madre,Teresa, la describió de igual manera, empática, compasiva, siempre ayudando al

otro, y citó “A Adriana la lloró todo el barrio”

, hoy su recuerdo permanece en tan sólo

aquellos que la pudieron conocer y su historia como la de muchos otros desaparecidos

sigue sin ser contada, sigue sin haber respuestas, sigue sin haber justicia.

Su mundo giraba alrededor del hockey expresan su madre y hermana, gracias a su

dedicación y esfuerzo llegó a jugar en la primera división de su club, a ser capitana de su

equipo y llegar a representar a nuestro país mientras que hacia lo que más amaba. Sin

embargo, mientras que entrenaba duro para llegar a lo más alto también estudiaba medicina

en la universidad de la plata. Suena sacrificado y duro, y lo fue pero no por la exigencia o el

cansancio, sino porque le costó su vida.Ema Waimberg

comisión 5

individual

primera escritura

Memoria en la cancha

Adriana previamente a comenzar sus estudios en medicina, había estudiado ciencias de la

educación, esto es lo que su madre cuenta al respecto.

“Cuando ella terminó el primero o

segundo año de Medicina, me dijo: ‘Voy a tener que cambiar la carrera de nuevo, porque

acá no me puedo quedar más’

. Yo estaba chocha. Pero claro, la razón la explicó después.

‘¿Vos no sabés la gente que desaparece en La Plata? Por eso me voy a venir a vivir acá’

.

Eso sucedió luego del golpe en el ’76”

.

Finalmente, su hermana relata cómo una vez se cruzó a la prima de un novio de Adriana, y

ella con mucho temor le contó que había estado con su hermana, en un centro de

concentración cerca del aeropuerto de Ezeiza, conocido como El Banco. Ella le dijo que no

le podía contar más al respecto ya que estaba muy asustada. Esto fue lo último que

supieron de ella, Adriana, hija, hermana, estudiante, jugadora, amiga, todo eso se fue un 27

de mayo de 1978, lo único que queda es memoria.

En el CeNARD, con el objetivo de conservar su recuerdo, desde el 2009 que la cancha de

hockey donde entrenan las leonas y leones lleva su nombre, más bien como sus allegados

la conocían, Lechu.

Hoy, 50 años más tarde, la cancha de hockey se llena de niñas con sueños y objetivos por

cumplir, se llenan de ganas de jugar, se llenan de esperanza, así cada sábado. Cada

jugadora que pisa esa cancha a punto de representar a su club, con su camiseta puesta y

su palo en mano tiene una historia, una que está a punto de escribir, su propio destino. Pero

entre todas esas historias se encuentra la de Adriana Ines Acosta, una jugadora que nunca

más pudo pisar una cancha, una jugadora que nunca más pudo soñar, nunca más.

Hoy, y siempre debemos recordar estas historias, para que nunca más vuelva a ocurrir. La

dictadura cívico militar fue uno de los periodos más oscuros de la historia argentina,

mientras unos festejaban ser campeones del mundo en la cancha de River, a tan solo unas

cuadras de distancia había algunos rezando para poder continuar con sus vidas en paz y

volver a ver a sus seres queridos mientras eran torturados en la esma. Es por esto que es

importante recordar cada 24 de marzo, y cada día aquellos que faltan, como Adriana, para

que sigan siendo parte de nuestra memoria colectiva, la memoria no es pasado, es latido.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Antología golpes-Ema Waimberg

Cuento- mientras ellos duermen

Punto 4 autobiografía