Reunion Familiar - secreto

Fue una tarde de primavera donde todo culminó. La familia estaba unida, como siempre para el Día de la Madre, en la casa de mi abuela. Las tres nietas jugábamos en el balcón, mientras que los más chiquitos descansaban en sus cunas. Los adultos, por otro lado, tomaban café y jugaban a la podrida, como cada vez que nos juntábamos.

Mi prima Florencia, que en ese momento tendría unos nueve años, y mi prima más chica, Francesca, de unos cinco, jugaban carreras con los triciclos. Iban de una punta del balcón a la otra, riéndose y chocándose entre ellas. Fue entonces cuando todo cambió.

De pronto, Francesca empezó a llorar. Primero pensé que se había caído, pero después escuché las voces de los adultos cada vez más fuertes desde el comedor. Mi abuela dejó las cartas sobre la mesa y nadie volvió a reírse. Yo no entendía qué estaba pasando, solo recuerdo a mis tíos discutiendo y a mi prima llorando cada vez más fuerte.

Cuando quise darme cuenta, Alejandro, el padre de Francesca, ya se la estaba llevando. También se fue el resto de su familia. Cerraron la puerta y nunca más volvieron.

Años más tarde, después de la pandemia, toda la familia volvió a reunirse como en aquellos años. Ya éramos más grandes. Los adultos y nosotras, las primas, estábamos otra vez sentadas alrededor de la mesa, tomando café y jugando a la podrida, mientras mi hermano y mi primo más chico jugaban por la casa. Fue como volver 5 años en el tiempo, como si nada hubiera ocurrido, pero en el fondo todos sabiamos que no era lo mismo 

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