El año nuevo todavía no había terminado- cuento año nuevo
El año nuevo todavía no había terminado
31 de diciembre:
13:00
Me desperté el 31 de diciembre en Punta del Este con mis mejores amigas en el departamento que habíamos alquilado. Ya era el mediodía, hacía un calor sobrehumano ya que nos encontrábamos en presencia de una ola de calor terrible, había una sensación térmica de 40 grados. En el departamento solo estábamos mi amiga Maia y yo. El departamento era pequeño, pero para nosotras era perfecto. Las cinco habíamos invadido cada rincón con valijas abiertas, ropa tirada sobre las sillas y bolsos de playa amontonados junto a la puerta. Las persianas estaban apenas bajas para evitar que entrara el sol, pero aun así el calor parecía filtrarse por todos lados. El ventilador del living giraba con una lentitud desesperante y apenas movía el aire pesado que olía a protector solar, shampoo y comida del día anterior. Teníamos una tarea importante, retirar la cena de año nuevo. Por lo que juntamos fuerzas, nos vestimos, nos pusimos protector y salimos por ello. El lugar de sushi estaba a unas 15 cuadras aproximadamente, pero fueron las 15 cuadras más largas de mi vida. Estábamos con abanico, agua y era como no tener nada, el calor era inaguantable. Las cuadras del centro de Punta del Este se veían cada vez más largas y calurosas, Gorlero parecía derretirse. El asfalto despedía un calor insoportable y las vidrieras reflejaban una luz blanca y cegadora. Desde afuera observaba a la gente refugiada dentro de los restaurantes y cafeterías, todos con el aire acondicionado encendido, mientras nosotras seguíamos caminando con nuestras botellas de agua y los abanicos que ya no servían de nada. Las pocas ráfagas de viento que aparecían eran calientes, como si salieran de un secador de pelo gigante. Pero luego de una larga caminata y mucho cansancio finalmente llegamos a destino. Entramos al restaurante y les dijimos a los mozos que habíamos venido a retirar un pedido que mis amigas habían encargado el día anterior, pero como todo en Uruguay es lento, obviamente tuvimos que esperar para que nos lo entregaran, fue como una media hora de espera.
14:00
Habíamos estado esperando mucho tiempo en ese restaurante, los uruguayos se toman todo a la ligera y con lentitud, mientras que nosotros los argentinos somos muy acelerados, queremos todo ahora y servido en bandeja de plata. Pero finalmente con el pedido de la cena en nuestras manos, juntamos valor nuevamente y salimos a la calle, de nuevo esas 15 cuadras eternas , esos 40 grados insoportables, ese abanico que no servía de nada, y la botella de agua que ya estaba por agotarse. Finalmente llegamos al departamento, pusimos el sushi en la heladera y nos dirigimos de nuevo a la calle para comprar nuestro almuerzo. Fuimos al devoto express que estaba enfrente del edificio, compramos una ensalada y volvimos al departamento pero para almorzar. Mientras almorzabamos, nuestra amiga Annita entró al departamento, nos contó que había estado en la playa con Iae y Luli, nuestras otras amigas, pero que había decido volver. Luego de almorzar las tres estuvimos un largo tiempo postradas en el sillón, no podíamos movernos del calor que teníamos, no queríamos ni ir a la playa, recién había comenzado el día y ya estábamos agotadas. Pero Annita, a quien más le gusta la playa y el mar, insistió en ir. Yo la verdad es que tenía muy pocas ganas, pero contra mi voluntad fui igual.
15:00
Nuevamente nos encontrábamos en las cuadras de Gorlero, el centro de Punta del Este, cambiando, con el sol sobre nuestras cabezas y el abanico en nuestras manos. Caminamos y caminamos, fueron 8 largas cuadras hasta llegar a la primera parada de la playa brava de Punta. Al llegar, tiramos nuestras toallas en la arena, dejamos los bolsos, y salimos corriendo directo hacia al mar, ya que el calor era inaguantable. Nunca habíamos visto tanta gente junta en la playa, estaba repleta. Había sombrillas de todos los colores, chicos jugando a la pelota, familias enteras tomando mate y turistas que parecían haber decidido ignorar los cuarenta grados. La arena quemaba los pies y el ruido de las olas se mezclaba con la música que salía de algunos parlantes. A pesar del calor, el mar tenía la temperatura perfecta y parecía el único lugar en todo Punta del Este donde todavía se podía respirar. Estuvimos en el mar un largo rato, siempre lo mismo arriba o abajo de la ola. Luego de un largo tiempo en el mar, finalmente salimos y nos tiramos a tomar sol. Pero rápidamente, el calor nos invade nuevamente, el rayo de sol posado en nuestra piel nos incineraba. No aguantamos ni la playa del claro que teníamos.Nos pusimos hablar y decidimos ir a tomar un café, dijimos el último café del año. Por lo que, juntamos nuestros bártulos y nos dirigimos nuevamente a la calle.
16:00
Luego de la caminata hasta la Bici, nuestro café de preferencia en Punta del Este, nos pedimos algo para merendar y estuvimos charlando un rato, hablando de lo que nos íbamos a poner en la noche, como íbamos a pasar, etc. Estábamos muy emocionadas por el nuevo año que se venía.
17:00
Finalmente emprendimos la vuelta al departamento, ya que se venía una larga noche por delante. Llegamos al departamento y comenzamos a bañarnos una por una, las chicas tomaban duchas muy largas, usaban todo el agua caliente del tanque, las quería matar. Luego de un largo tiempo me bañe y luego me empecé a secar el pelo, para ya tenerlo listo. Luego nos quedamos mirando el celular, series, jugando a las cartas, y descansando para recargar energías para la noche.
18:00
Mientras que estábamos descansando a mi amiga Iael le llegó una notificación en su celular qué había estado esperando todo el día, las entradas para la fiesta. Nosotras éramos 5 y habíamos comprado en total 4 entradas ya que los organizadores de la fiesta nos habían hecho un descuento, si compran 4 entradas les regalamos 1, podríamos decir que era un 5x4. El problema era que nos han llegado tan solo las 4 entradas que habíamos comprado faltaba la de regalo. Pero tan solo eran las 6 de la tarde asi que quizas la de regalo llegaba mas tarde, les escribíamos a los de la fiesta, pero nada, no nos contestaban nos comenzamos a preocupar, pero la fiesta era a la 1 de la mañana, por lo que había tiempo.
20:00
Comenzamos a preparar la mesa para la cena de año nuevo. El departamento era bastante precario y el comedor apenas alcanzaba para las cinco, pero en ese momento nos parecía el lugar más lindo del mundo. Las luces amarillas del living, las bandejas de sushi, las copas y las caipiriñas hacían que todo se sintiera especial. Afuera todavía se escuchaban autos, música y gente caminando por la calle, como si toda la ciudad estuviera esperando que llegaran las doce. Estuvimos charlando y riendo por un largo tiempo. Iael estaba a todo rato revisando su celular para ver cuando llegaban las entradas, pero nada, seguían sin contestar. Pero estábamos de vacaciones, por lo que estábamos relajadas, y nuestra célebre frase era, eso será un problema para el futuro. Por lo que hicimos lo que veníamos haciendo nos tiramos un rato en el sillón y seguimos descansando.
22:00
Para las 10 de la noche comenzamos a prepararnos, enchufamos la buclera en la habitación y la planchita en el living. Mientras tanto en el baño estaba el sector de maquillaje. Yo comencé con el pelo planchandome, quería que este perfecto super lacio, ya que lo tenía bastante corto y no me gusta como le quedan las ondas al pelo corto. Luego pasé al baño a maquillarme, me hice lo de siempre. Una vez que estaba lista comenzamos a sacarnos fotos y grabar tik toks, ignorando completamente el hecho de que todavía no nos había llegado la quinta entrada.
23:50
Faltaban 10 minutos para las 12, para que comience el nuevo año, por lo que comenzamos a preparar todo para los rituales. Sacamos el champagne de la heladera, y las uvas. Con iae nos encargamos de preparar las uvas para todas, debíamos calcular 12 uvas por persona, por los 12 meses del año. Colocamos los bowls de uva bajo la mesa y pusimos las copas para el champagne sobre la mesa. Luego antes de que sean las 12 descorche el champagne ya que siempre lo había querido hacer, y empecé a servir en cada copa para brindar cuando sean las doce. Entonces la cuenta regresiva comenzó 10 9 8 7 6 5 4 3 2 1 ¡Feliz año nuevo!
1 de enero
00:00
Todas nos tiramos abajo de la mesa ya que habíamos escuchado por ahí que hay que hacer eso para conseguir novio, brindamos allí abajo y luego automáticamente comenzamos a comer las 12 uvas. Gritabamos 1 uva, 2 uvas y así hasta llegar a las 12, casi me ahogo, gritar y comer esa cantidad de uvas no son compatibles. Salimos corriendo a la calle para ver los fuegos artificiales. Caminamos 4 cuadras hasta el puerto. Estaba repleto de gente, gente joven, gente grande, familias, pero todas felices por el inicio de un nuevo año. Había un restaurante pasando música y se sentía la vibra de que iba a ser una noche inolvidable.
Volvimos al departamento ya que pronto nuestro amigo Fran, quien había estado cenando con su familia, iba a llegar al departamento para dar inicio al festejo. Cuando llegó, se sentía cada vez más la vibra de la noche, estábamos cantando, riendo, bailando y tomando.
Ya era hora de partir para la fiesta, teníamos que caminar 20 cuadras hasta la parada 8 de la brava. Estábamos todos un poco enfiestados, si se entiende a lo que me refiero. Pero claro, nuestros problemas que habíamos dejado para el futuro nos chocaron justo de frente, claro no teníamos la quinta entrada, y eso era un problema ya que una de nosotras se iba a quedar fuera, y claro que los responsables de la fiesta no se harían cargo, no nos habían mandado todavía ni una respuesta. El problema era que como mencioné anteriormente estábamos un toque enfiestadas, por lo que seguía sin importarnos mucho.
Tomamos el ascensor hasta abajo. Cuando se abrieron las puertas del edificio, nos encontramos con una ciudad completamente distinta a la de la tarde. Las calles estaban llenas de jóvenes vestidos para salir, se escuchaba música desde algunos balcones y el aire todavía conservaba el calor acumulado durante todo el día. A lo lejos podían verse relámpagos iluminando el cielo, pero ninguna de nosotras les prestó demasiada atención. Cuando quisimos salir del edificio para ir hasta la fiesta, pasó lo peor que nos podría haber pasado, si se largó a llover. Pero bueno era una lluvia tranquila, por ahora. Analizamos nuestras opciones, podíamos pedir un uber, pero esa opción se descartó cuando recordamos que uber no estaba andando porque estaba colapsada, luego pensamos en tomarnos un taxi tradicional pero lo descartamos automáticamente ya que iba ser muy caro. Por lo tanto la única opción que quedaba era tomar valor e ir caminando, en mi opinión era la peor opción, había estado media hora olna planchandome el pelo para mojarlo, me parecía una terrible opción, pero la decisión fue tomada y salimos a la calle camino a la parada 8 de la Brava.
01:00
La caminata no se sintió tan larga ya que no estábamos en nuestro mejor estado, todo parecía más gracioso y rápido.
Cuando llegamos la fiesta ya había dejado de llover, todo parecía que había mejorado. Hicimos la fila de la fiesta, primero como en todo boliche te piden tu dni, luego llegó el momento de las entradas, pero claro nosotras tan solo teníamos 4 entradas. Por lo que Luli quedó afuera pero yo también ya que mi qr no funcionaba. Por lo tanto, nosotras dos nos quedamos a un costado de la fiesta, yo comencé a contarle lo que nos había sucedido al de seguridad, cuando me di vuelta y la vi a Luli vomitando. Lo que me faltaba, el de seguridad me ayudó, le trajo una botella de agua. Cuando vio que estaba en un mejor estado, nos dejó entrar a la fiesta, sentí como si por fin todo se estaba alineando, habíamos logrado pasar todos, había dejado de llover, finalmente nos íbamos a divertir.
La fiesta era en la playa por lo que era destechada, al aire libre. Las luces de colores se reflejaban sobre la arena húmeda y el sonido del mar se mezclaba con la música. Había cientos de personas bailando ya completamente empapadas por la lluvia. A lo lejos, las olas se distinguían apenas entre la oscuridad. Todo tenía algo caótico, pero al mismo tiempo parecía una escena sacada de una película. Apenas entramos a lo lejos la vi a Annita, y ella me vio, salimos corriendo y nos abrazamos, me llevó hasta donde estaban los chicos, pero Iae estaba tirada en el piso ya que se sentía muy mal. No lo podía creer cuando salía de una comenzaba una nueva. Luego Luli nos pidió ir al baño, la acompañamos y la llevamos, allí vomitó más y empezó a llorar con que se quería ir. Por lo que con Fran la llevamos a la enfermería y Annita y Mai se quedaron cuidando a Iae.
02:00
Fuimos con uno de seguridad tres hasta la enfermería, allí estuvimos una hora entera. Toda la hora se basó en lo mismo, le daban agua, vomitaba, le daban agua y vomita. Por suerte ahora ya no llovía. Estuvimos hablando con las de la enfermería, eran divinas, nos preguntaban que había tomado, cuanto, que había comido, etc. Mientras tanto, Luli lloraba ya que decía que no quería que nosotros estuvimos ahí, porque decía que nos arruinaba la noche. Por un lado era real, pero por el otro había que ser una buena amiga y ayudarla.
03:00
La enfermera nos dijo que la llevemos al departamento y Luli se negaba decía que quería ir sola, pero claramente en ese estado no la íbamos a dejar. Fuimos con Fran y uno de seguridad en busca de un taxi, no pasaba ninguno estuvimos como 20 minutos esperando y nada. Entonces un taxi apareció pero cuando vio el estado de Luli no lo dejó subir, lo queríamos matar, es asistencia, no la podía rechazar. Por lo que seguimos esperando. Luego de 10 minutos apareció otro taxi que nos llevó hasta al departamento, Fran la acompañó hasta arriba, luego volvió al taxi y fuimos juntos hasta la fiesta nuevamente.
04:00
Llegamos nuevamente a la fiesta, lo tomamos como un nuevo inicio ahora empezaba la fiesta de nuevo. Pero cuando quisimos volver a entrar el de seguridad que nos había estado ayudando no estaba, y nadie nos creía, por lo que no nos dejaban pasar. Fuimos contando la historia uno por uno, hasta que uno de ellos se apiado de nosotros y nos dejó pasar. Allí nos encontramos nuevamente con las chicas, ahora si había empezado nuevamente la fiesta de año nuevo. Estábamos bailando cuando de repente empezó a llover nuevamente, pero no era como la lluvia de antes, llovía a cántaros, nos comenzamos a empapar, lo que me faltaba era eso. Pero de pronto, la música se cortó. Así estuvimos una media hora, entre la lluvia y el frío, ya el pelo para este momento estaba empapado. Entonces Iae comenzó a llorar, nos dijo que se quería ir porque se sentía mal y tenía mucho frío. Pero yo ya me había ido una vez, no me iba a ir una segunda vez. La miré a Anna y ella con tan solo una mirada me comprendió, automáticamente me dijo, si se quieren ir váyanse pero yo me quedo con Ema que no estuvo en la fiesta. Mientras que Iae seguía repitiendo que tenía mucho frío y que estaba mojada, pero bueno todos estábamos en la misma, yo había decidido ponerle onda a esto no iba a permitir que la lluvia lo arruine.
05:00
Seguíamos esperando el milagro cuando de pronto la lluvia paró y de a poco la música comenzó a sonar de nuevo. Era como el quinto nuevo comienzo de fiesta, pero este era el definitivo, nada más iba a arruinar la fiesta. Estuvimos bailando y cantando hasta las 7 de la mañana como si nada de eso nos hubiera ocurrido.
07:00
La fiesta había llegado a su fin, era hora de volver, por más de todo lo que había ocurrido había sido una noche increíble. Caminamos hasta el departamento, nos pusimos el pijama, nos limpiamos la cara y nos fuimos a dormir.
15:00
Me levanté a las tres de la tarde, era tardísimo, pero bueno nos habíamos ido a dormir a las 8 de la mañana. La idea era ir a la playa y luego comprar medialunas, pero antes queríamos ordenar todo el desastre que habíamos hecho en el departamento. Cada una ordenaba sus cosas. Yo comencé por la cartera que había utilizado en la fiesta, quería sacar las cosas que tenía dentro de ella, dinero, un labial y lo más importante mi dni. Saque la plata, luego el pinta labios pero luego no había nada más. Revisé la cartera una vez. Después otra. Después todos los bolsillos, el piso, la cama, el baño, abajo del sillón. Había arena, ropa tirada, vasos vacíos y restos de maquillaje por todos lados. Pero mi DNI no estaba. Entonces entendí que el año nuevo todavía no había terminado.
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