Microcuento objeto

 La llave sin cerradura 

Me levanté como cualquier día, me lave el rostro, los dientes me cambié y me dirigí directamente a la cocina a prepararme mi desayuno diario. Abrí el cajón de los cubiertos, y entre todos ellos encontré una llave antigua. Una pequeña llave, de bronce apagado, con un diseño delicado en la cabeza. Parecía pertenecer a otro tiempo, a una casa que ya no existe o que olvidé haber habitado. Nunca había visto esta extraña llave, sin embargo había algo extraño en ella que me resultaba familiar. Guarde la llave en la cartera, y me fui directo a la facultad sin desayunar.

Luego de un largo día, regresé a mi casa, estaba agotada. Pero había una duda que rondaba aún por mi cabeza, esa extraña llave, no podía parar de preguntarme de dónde había salido, que era lo que abría y que secretos ocultaría. La saqué de mi cartera, la observé muy detalladamente. Me recosté en la cama mientras seguía mirando la llave y de esa manera me quedé dormida. 

Esa noche soñé con una puerta al fondo de un pasillo que no reconocí como mío, aunque sabía que lo era. Al despertar, la llave ya no estaba en mi mano. Pasé el día tratando de buscarla. Revisé puertas, armarios, debajo de la cama, pero no estaba. Nunca más la encontré. Ni tampoco volví a recordar qué era lo que estaba tratando de abrir.


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